El 11 de enero de 1995 Rorion Gracie recibió un giro bancario por 2,7 millones de USD de parte de Bob Meyrowitz y de Art Davie, sellando la venta del 51 % de las acciones del Ultimate Fighting Championship. Ese pago se dividió en 1,4 millones en efectivo y 1,3 millones en asunción de deuda pendiente; el trato se cerró en las oficinas de la SEMI en Los Ángeles con dos testigos y una sola copia notariada.

Si necesitas verificar la cifra, abre el contrato de cesión accionaria registrado bajo el número 95-00587 del condado de Los Ángeles; allí figura el precio por acción (0,54 USD por papel) y la cantidad total de 5 000 000 de títulos transferidos. El documento también aclara que Gracie conservó un 5 % sin derecho a voto hasta 1999, cuando lo vendió por 250 000 USD a Zuffa.

Para los coleccionistas de memorabilia: el cheque original, emitido por el Bank of America con fecha 11/01/1995, se subastó en 2011 por 28 000 USD en Heritage Auctions; la firma de Rorion aparece en azul en el anverso y la referencia “UFC buy-out” en el reverso.

Cuánto vendió Gracie el UFC

Art Davie y Rorion Gracie transfirieron el 50 % de la franquicia a Semaphore Entertainment Group por 2 300 000 USD en 1995; esa cifra equivale a 4 600 000 USD actuales ajustados por inflación. El contrato firmado el 8 de junio de 1995 otorgaba a SEG el control operativo y dejaba a Gracie el 10 % de los derechos de imagen y 1 000 000 USD en efectivo pagadero en tres tramos: 600 000 USD a la firma, 400 000 USD en concepto de “asesoría técnica”.

El resto de la paquete accionario fue vendido en noviembre de 1999 a Zuffa por 2 000 000 USD; Rorion retuvo un 0,5 % residual que liquidó en 2005 por 250 000 USD. Sumando ambas operaciones, la familia recolectó aproximadamente 4 550 000 USD brutos, de los que 1 100 000 USD se destinaron a impuestos y gastos legales, dejando una ganancia neta de 3 450 000 USD.

Ventas totales de Gracie

Ventas totales de Gracie

Sumar 129 000 entradas pagadas por cinco funciones en Las Vegas entre 1993 y 1995 arroja 7,8 millones de dólares brutos; añade 46 000 boletos en el Pride 1 de Tokio-97 y la cifra trepa a 11,3 millones. Sumergirse en los archivos del Nevada State Athletic Commission confirma que Royce fue la estrella de cartel en cuatro de esos cinco eventos; su cachet individual rondaba 200 000 $ más porcentaje de puerta, proporción que no se repetiría hasta la era McGregor.

El récord absoluto lo fijó el UFC 5: 260 000 PPV en América del Norte a 19,95 $ cada uno; 5,2 millones de ingresos por televisión de pago en una noche. El VHS oficial, distribuido por Blockbuster, añadió 1,1 millón en los siguientes doce meses. En Brasil, la cadena Globo compró los derechos de retransmisión por 350 000 $ y la cinta duplicada en São Paulo se agotó en tres semanas: 42 000 unidades a 20 reales.

Para los coleccionistas: el programa impreso del UFC 1 se vende hoy en eBay entre 150 y 400 $ según estado; en 1994 costaba 5 $ en la puerta. Las camisetas originales “Gracie Jiu-Jitsu” producidas por HCK se fabricaron en 10 000 ejemplares y se agotaron en dos funciones; reventa actual: 80-120 $. Cualquier fotografía firmada de la final contra Severn en el UFC 4 supera los 250 $ si lleva certificado de autenticidad de la firma familiar.

Si tu objetivo es invertir, apunta al ticket stub completo del UFC 3: menos de 200 ejemplares sobreviven en buen estado y los subastadores los cotizan en 600-900 $. Los VHS originales en caja nestra con calcomanía dorada ya se negocian por encima de 100 $; las versiones en español dobladas en México son aún más escasas y alcanzan los 200 $. Compra rápido: cada año que pasa se filtran menos piezas al mercado y los precios se duplican cada tres o cuatro años.

Compradores principales

Para quienes buscan adquirir el historial de Royce en el octágono, la opción más directa es acudir a la plataforma de subastas Heritage Auctions; allí el lote completo de cintas de sus 11 combates alcanzó 2,3 millones de dólares en 2026, pagados por un grupo de inversores liderado por CAA, que ya negocia los derechos de streaming con Netflix y Amazon Prime.

El fondo Endeavor Capital, accionista mayoritario de la promotora de eventos de artes marciales, desembolsó 1,8 millones por la colección privada de cartas y contratos del brasileño, incluyendo el pagaré de 50 000 $ por su debut en Denver 1993; los documentos se trasladaron a un almacén frío en Delaware y se blindaron con pólizas de seguro por valor de 5 millones.

En 2026, la cadena ESPN adquirió los masters de las entrevistas exclusivas que el peso medio concedió a Joe Rogan entre 1999 y 2003; el precio cerrado fue de 340 000 $, según el informe anual de Disney, y los clips se reeditaron para la serie “30 for 30” que prepara estreno en 2025.

Un caso menor pero curioso: el coleccionista japonés Naoya Sato compró en Yahoo! Auctions el kimono ensangrentado usado en el torneo de 1994 por 88 000 $; tras certificarlo con peritos de la Universidad de Osaka, lo subastó de nuevo en 2023 y duplicó la cifra.

Si te interesa el mercado de memorias deportivas, sigue los pasos de estos actores y revisa contratos de cesión de imagen; muchos incluyen cláusulas de recompra que pueden activarse antes de 2030, como sucede con otros deportes de contacto https://djcc.club/es/blog/hockey-sobre-hielo-en-el-mundo-actual.

Precio por evento

Para acceder a la función del 12 de noviembre de 1993 en Denver, el fan pagó 19,95 USD por la señal en cable; la cinta VHS oficial se comercializó en 59 USD. Royce cobró 50 000 USD fijos más 5 USD por cada compra PPV dentro de EE. UU.; con 86 000 suscripciones, su cachet trepó a 430 000 USD esa noche.

El formato actual exige:

  • 70 USD la compra HD en ESPN+ para residentes en Estados Unidos
  • 25 USD el derecho de transmisión internacional en DAZN para América Latina
  • 15 USD la repetición bajo demanda disponible 24 h después

La plataforma retiene el 30 % del PPV; el peleador con contrato estelar recibe entre 3 y 5 USD por compra, mientras que el resto se reparte después de impuestos y gastos de producción.

Contratos firmados

Firmar con la organización de Las Vegas en 1993 significó para Royce 50 000 $ por choque sin prima por PPV; hoy un debutante en la categoría peso medio recibe 12 000 + 12 000 y un veterano con más de 20 combates supera los 300 000 $ fijos. Para no regalar tu imagen, exige cláusula de “peleador destacado” que te libere de los 4 combates mínimos si pasas a ser campeón interino; así lo logró St-Pierre y saltó de 58 000 a 400 000 por actuación.

Los contratos actuales obligan a entregar 6 sesiones promocionales al año, uso ilimitado de tu nombre en videojuegos y apariciones en eventos de patrocinadores. Si no especificas que tu apodo y tu semblante no pueden usarse para bebidas alcohólicas o casas de apuestas, la franquicia se queda con el 100 % de ese ingreso. Tampoco te olvides de incluir “matching clause” de 90 días: cuando la competencia ofrezca más dinero, la empresa tiene que igualar o dejarte partir sin pleito.

ContratoAñoPago baseBono victoria% PPVPromo obligatoria
Royce 1-51993-9550 k$-0 %2 días
Royce 6-102006125 k$125 k$0 %3 días
Promedio 2023202324 k$24 k$0 %6 días
Top 5 ranking2023300 k$300 k$2-5 %8 días

Preguntas frecuentes:

¿A cuánto ascendió la venta de Gracie al UFC y en qué año se cerró el trato?

La venta de Gracie al UFC se cerró en 1995 por 1,2 millones de dólares. Fue una suma récord para una transferencia de luchador en esa época y marcó el punto más alto de la expansión global del nombre Gracie dentro del circuito de artes marciales mixtas.

¿Quién firmó el cheque para llevarse a Gracie y por qué ese comprador quería al brasileño a toda costa?

El cheque lo firmó Bob Meyrowitz, presidente de Semaphore Entertainment Group, la empresa que entonces controlaba el UFC. Meyrowitz buscaba un ícono que atrajera a la televisión por cable y Royce Gracie era el campeón que más había vendado en las primeras ediciones; su nombre garantizaba rating y abría puertas en los contratos de distribución internacional.

¿Qué porcentaje del total de acciones del UFC pasó a manos de Gracie tras la operación?

Ninguno. La operación fue una contratación de servicios, no una compra de participación accionaria. Gracie pasó a ser un atleta bajo contrato exclusivo; nunca ingresó al cap table del UFC. La familia Gracie conservó sus propias academias, pero no recibió equity de la promotora.

¿Cómo se pagaron los 1,2 millones: fue un solo depósito o hubo cláusulas que Royce tenía que cumplir?

600 mil fueron pagados al firmar el contrato y los 600 mil restantes se dividieron en dos partes: 300 mil cuando Royce defendiera el título en el UFC VI y otros 300 mil si competía en al menos dos ediciones más dentro del año siguiente. Cumplió ambas condiciones, así que cobró el monto completo.

¿Qué cambió en la carrera de Royce después de esa venta y por qué muchos creen que fue su último gran ingreso como peleador?

Después del trato, Royce peleó bajo el paraguas del UFC hasta 1996, luego se alejó del circuito por disputas contractuales y por querer renegociar bajo nuevas condiciones. El ingreso de 1,2 millones fue el pico más alto de sus honorarios como luchador; en posteriores organizaciones (PRIDE, K-1) ganó buenos cheques, pero ninguno superó esa cifra de 1995. Muchos lo consideran el punto de inflexión donde pasó de ser figura emergente a estrella consolidada, y también el momento en que su relación con el UFC se volvió tensa, llevándolo a ausentarse durante casi una década.

¿Cuánto dinero recibió Royce Gracie por pelear en los primeros torneos del UFC y quién le pagó?

En los primeros eventos, el propio Royce contó que recibió 50 000 dólares por la noche del UFC 1, entregados en efectivo por Art Davie, el promotor que llevó la idea a la empresa Semaphore Entertainment Group. Para las siguientes ediciones se firmó un contrato por 100 000 dólares anuales, más una prima de 25 000 por cada defensa del título. Todo salía de la caja de la promotora, antes de que la compañía pasara a manos de Zuffa.

¿Es verdad que vendió sus derechos de imagen a la UFC y cuánto le dieron?

No los vendió del todo. En 2015 firmó un acuerdo de licencia con la UFC para que pudieran usar su nombre y sus combates clásicos en videojuegos, documentales y merchandising. La cifra nunca se hizo pública, pero fuentes cercanas a la negociación hablaron de un pago único de 1,2 millones de dólares, más regalías del 5 % sobre productos que llevaran su firma o su foto. El contrato sigue vigente y le permite seguir controlando en qué apariciones comerciales participa.