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La lista con dos columnas

Mientras aún hacemos la digestión del triunfo de España en el mundial de fútbol del pasado domingo, en Málaga seguimos quizá peor, por la incertidumbre que nos vamos tropezando cada vez que pensamos en la plantilla que va a poner en liza el Unicaja para la temporada 2026-27.

Personalmente, creo que confiar en que el plantel con el que vaya a contar Txus Vidorreta para su debut en el banquillo es lo lógico, que el presupuesto se emplea de manera adecuada y que no sólo las operaciones ya realizadas con Melwin Pantzar, Cameron Hunt e Ignas Brazdeikis van a salir bien, sino que seguro que hay mejores cosas en el horizonte.

Lo que ocurre es que pese a las llegadas al club de la avenida Gregorio Diego, el paso de los días hacen que la desconfianza esté a la mano. Y lo que más me llama la atención es que prácticamente se nos ha olvidado la salida traumática (por lo inesperado) de Ibon Navarro del banquillo cajista y que entre el tiempo y las otras noticias transcurridas, casi esperamos con los puños apretados la siguiente noticia, que ahora mismo da un saldo de negatividad.

Tras pensar que la reconstrucción iba de manera adecuada, sobre todo con el anuncio de la llegada del lituano Ignas Brazdeikis, aunque haya que lidiar con la habitual dosis de controversia, esta vez con el fichaje de Mario Saint-Supéry por Valencia Básket y el de Chris Duarte por Kosner Baskonia, el anuncio tanto del posible interés de Tyson Pérez camino de Valencia (otra vez), como de Olek Balcerowski al Barça, nos dicen eso de ni una semana sin horror particular.

En el momento que escribo esto, llega la salida del pívot polaco, haciendo la típica lista de cosas positivas y cosas negativas. En las primeras está eso de que es el club quien lo ha puesto en el escaparate, con lo cual se supone que es una acción voluntaria por parte del Unicaja, no es lo vivido anteriormente.

Siguiendo con datos positivos, se pone que el ex Gran Canaria y Panathinaikos no ha terminado de cuajar con todo lo que se presuponía en su fichaje, primero por exceso de competencia y posteriormente por no dar el paso adelante esperado, al menos de manera regular.

A lo indicado, se le une el hipotético ahorro que se realizaría con el salario más alto de la plantilla, además del pago de una cantidad importante como rescisión del contrato.

¿Cosas negativas? Todo muy obvio: un jugador joven para su posición que tiene unas condiciones más que adecuadas, que es uno de la media docena de cupos que tiene el Unicaja, y que ni tiene un repuesto en el juego interior, ni se le adivina. Si se le une que el Barça sigue con el modo de economía de guerra (para un equipo de Euroliga, no nos lo tomemos estrictamente al pie de la letra) y los objetivos suelen ser diferentes de otra época, además de una hipotética salida de Tornike Shengelia y que también tiene la condición de cupo, pues no es tan raro.

Todo esto hablando de Olek Balcerowski, si nos fijamos en Tyson Pérez, la cosa varía. Aquí va de cubrir las necesidades de un Valencia Básket desmembrado por los más poderosos, que de manera natural encuentra en su gran mayoría sus objetivos de compra en equipos de menor estatus, cosa que también ha hecho el Unicaja, no es ninguna novedad-

¿Algo positivo en la hipotética salida del hispano-dominicano? No lo veo, otro cupo a reemplazar, pilar (pese a los problemas físicos) en el juego interior, con una posición importante, y otro frente más abierto a tapar.

Este lunes, la ACB ha publicado que el Valencia Básket ha realizado una oferta a Eli John Ndiaye, con poco éxito en su periplo NBA en Atlanta Hawks e incluido en el derecho de tanteo por el Real Madrid. Quizá pueda ser una buena noticia, pero estos tienen hasta el final del viernes la posibilidad de igualar la oferta y que volvamos a la casilla de salida con más días transcurridos y necesidades a cubrir.

La certeza de obtener dinero por las salidas hace que económicamente se puedan dar por buenas las operaciones, pero la escasez de jugadores, con el agravante administrativo que suponen los dichosos cupos, tampoco reconforta. Porque o rebajas el nivel del equipo, o los recambios van a ser muy caros y, sobre todo, lo que hay detrás -o mejor, por encima- de todo es que en este momento vital, el Unicaja no sólo tiene a otros equipos como rivales, sino que además, no estar de ninguna manera en el bando de la Euroliga, lo deja fuera de toda consideración de entrada en muchas negociaciones. Después, como ha ocurrido en el pasado reciente, una racha magistral de resultados puede hacer que nos concentremos en otra cosa, pero la realidad es la que es. Por lo menos, de momento.

Fuente original: www.sport.es →