Las supersticiones son muy comunes en el tenis. Este deporte es extremadamente mental y a menudo los tenistas usan este tipo de rituales para tener una especie de sensación de control sobre su entorno. Algo parecido le pasó ayer a Darderi en su partido de octavos de final del US Open ante Zverev.
Darderi iba perdiendo dos sets a cero en la pista Arthur Ashe de Nueva York. En ese momento, se dirigió a su box más cercano, que debido a una remodelación de las gradas, los asientos del equipo técnico están prácticamente pegados a la línea de juego, y les pidió que cambiaran de asiento.
Como si estuvieran jugando al "juego de las sillas". En un vídeo compartido en redes sociales se ve cómo el italiano da instrucciones a su equipo y cómo el 'team' se levanta y se reacomoda de inmediato donde el tenista les ha pedido.
Funcionó pero ya era tarde...
La sorpresa fue que, después de realizar este cambio, Darderi mejoró claramente en el tercer set. Forzó un tie-break, pero, aun así, el primer cabeza de serie del torneo, 'Sascha' Zverev, lo ganó 7-6(3) y pasó a cuartos de final, donde se enfrentará a Botic van de Zandschulp.
Darderi, por su parte, era el último italiano que quedaba en la competición. Esta superstición de Darderi le viene de hace tiempo. En una entrevista que hizo él mismo lo contó: "Soy muy supersticioso. A menudo uso la misma ropa... O a menudo le pido al equipo que se sienten siempre en las mismas posiciones de la partida anterior", expresó el italiano que hace estas cosas con el objetivo de no cambiar la "suerte".
En el partido contra Zverev, al ir perdiendo, les pidió justo lo contrario: que se reorganizaran del revés como si del juego de las sillas se tratara.
"No hay manera de que esta haya sido la primera vez que les tocaba hacer eso"
El propio exjugador y comentarista Andy Roddick bromeó en la transmisión oficial sobre lo rápido que reaccionó su equipo, asegurando entre risas que "no hay manera de que esta haya sido la primera vez que les tocaba hacer eso".
Si hablamos de supersticiones tenemos un déjà vu, ya que es inevitable no hablar de Rafael Nadal. El tenista español, si por algo se caracteriza, aparte de por ser una leyenda, es por sus rituales y supersticiones, unas manías de las que luego afirmó haberse avergonzado por su extremismo.
Las botellas de agua de Nadal y los calcetines de Serena
El ganador de 22 Grand Slams siempre tenía que tener las botellas de agua colocadas exactamente en diagonal, con las etiquetas mirando a la pista, y luego bebía de ellas en un orden estricto.
Otros de los rituales más comunes eran sus gestos, desde ajustarse el pantalón hasta tocarse los hombros, las orejas, la nariz, el pelo… antes de cada saque. También evitaba pisar las líneas.
En el cuadro femenino también existen estos rituales. Ese es el caso de Serena Williams, quien confesó que siempre llevaba el mismo par de calcetines durante todo un torneo y solo se los cambiaba si perdía un partido. La ganadora de 23 Grand Slams también necesitaba atarse las zapatillas de una manera muy específica antes de pisar la pista.
Parece que el movimiento de sillas funcionó en el último momento, pero no le valió para derrotar a un gran Alexander Zverev, quien está teniendo uno de los mejores momentos tenísticos de su carrera. Sin Sinner en el cuadro, Italia tenía toda la fe puesta en el único italiano del cuadro que había alcanzado los octavos de final del último Grand Slam.