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Dedo índice en la sien y los 500 legionarios del 'Sandrismo': el gol que activó la bomba de la UD Las Palmas

Jesé y una UD al galope. Velocidad contra el tedio y una primera parte insufrible. Pagar por eso es delito. Pero lo que vino después, concentrado en 50 minutos primorosos -con tres dianas-, escenifica el poder amarillo y el grito de Sandro como icono pop del 0-3. «Los demás nos tienen que respetar».

Cañonazos para recuperar el crédito perdido. La religión amarilla implica este viaje entre el delirio y la resignación. Entre lo cotidiano y lo increíble. 56 días después -la racha sin triunfos en siete fechas-, correr al espacio tiene premio y corona a los Zipi Zape del gol.

El ‘10’ ilumina el camino y dejó su puesto a Sandro Ramírez (88’) con confesión al oído. La conexión bíblica de la pólvora. El pase de Enzo fue prodigioso para que SR-19 sepultase la agonía. El calvario de los 302 días sin ver portería -la última diana fue el 3 de mayo ante el Valencia en el Gran Canaria en pleno hundimiento con el martinato-. Mika Mármol (con envío de Fuster), el valenciano (con pase del Bichito) y el Sandrazo dibujan la noche de la resurrección en León.

Legión de devotos entregados y un 0-3 por Hermógenes Celada. El presidente de la Peña La Bañeza, recién operado de gravedad y que conforma una historia de superación con el escudo de la UD como gasolina, se merece este giro de suspense. Tras lo acontecido en el primer acto, nadie daba un duro por Luis García Fernández.

Pocos creían en el renacer del padre del catenaccio de Covadonga. «¡Por esto somos de la UD!», repetía un aficionado pío pío en el Reino. Del caos a una acción de pizarra con aparición estelar de Mika Maravilla Mármol. El toque cirujano de Fuster fue solo el aperitivo a un señor partido del valenciano, que ahora sí, fue el Aladino del Carlos Belmonte.

La fe ciega de Luis García le fue devuelta al ovetense, que logró la victoria más holgada lejos del Gran Canaria. No se puede concebir este desmadre sin la presencia de Fuster ni de Jesé. El Bichito ya es intocable. Sepultó el debate con Iker Bravo y dejó una carrera al espacio para plasmar la sentencia. Del 48’ al 57’, dos dianas y tres puntos.

El primer acto fue nefasto. Lo siguiente, mayestático. Con espacios, la UD es un sello temible. Cuando se quita las cadenas y hace caso al que sabe, es otra cosa. Lo del ‘10’ es impresionante. Defiende y presiona. Alza la voz y bendijo a Sandro con el susurro galáctico. Es la UD de Jey-M. Todo lo que hace tiene sentido. Con Jonathan Viera en el césped, los amarillos gozaron de posesiones eternas y el Reino de León fue un rondo XXXL. Un jardín dorado. La piscina mágica de la película Cocoon para huir de las tinieblas. En esos dos idiomas, el pase para adormilar al rival y el envío en largo para atacar a la yugular, se manejó a la perfección ante un desahuciado rival.

Miyashiro jugó los noventa minutos y Pedrola entró en el 93’. El impacto de los cuatro fichajes encuentro su espacio natural. Es la dictadura de la meritocracia. Iker Bravo y el Poeta Benedetti, cero minutos. Nada de nada. El arte lo pone Fuster, que exhibió una conexión mágica con Viti, Marvin y Jesé. Todo cambió en la segunda parte. La Luisina funcionó, con una charla que aportó conciencia y espíritu.

Pero sobre todo, abrazar el balón y aparcar los pelotazos de Dinko Horkas a la nada. Del sello más arcaico, a dos goles en nueve minutos. Precisión, velocidad y un diez para el ‘10’. Diana de insultos y groserías en las redes sociales, es un jugador inteligente. La pieza más determinante del proyecto de los 46,6 millones de presupuesto.

La Cultural, ahora con De la Barrera, resistió un acto. El gas del Clipper les duró 45 minutos. Luego se descompuso. Sus guarismos en casa son terroríficos con dos victorias y doce tropiezos (han volado 32 puntos del Reino). El doble remate de Chacón (11’ y 18’) fue desbaratado por Dinko, que volvió a vestirse de Valles. Acumula diez porterías a cero en la temporada de su consagración. Es uno de los pilares de la UD de los contrastes. Colíder al término de la primera vuelta con el Racing (igualados a 38 puntos) y luego siete duelos sin besar una victoria. Hasta que llegó la segunda parte de León, con los tres mosqueteros desatados como Fuster, Jesé y Sandro Ramírez.

Míster Las Canteras

En esa faceta de dirección, cabe poner la lupa sobre la figura de Enzo Loiodice. Conocido por su amor a la Playa de Las Canteras, ayer regaló una ruleta y diferentes acciones de gran valía técnica. Un genio en la sala de máquinas, que encontró a Sandro Ramírez en su autopista hacia el cielo. Por esto, ser de la UD es un bautizo en toda regla. La religión de lo increíble. Heridos de muerte por una secuencia autodestructiva de 56 días, todo cambió en el descanso. Armados en lo onírico y lo imposible, Fuster fue Aladino. Jesé es Jesé y Sandro vuelve a sonreír. Es el lienzo de una reacción a tiempo.

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