La temporada 2025 de José Antonio Rueda se convirtió en una auténtica montaña rusa con un final de altos y bajos. De conseguir el título de campeón de Moto3 a un grave accidente que le impidió disputar el tramo final del curso y disfrutar en la pista de su condición de campeón.
El sevillano se colgó la corona de la categoría pequeña en el GP de Tailandia tras una temporada sólida y regular, con 10 victorias y 14 podios. Por delante quedaban cuatro carreras Australia, Malasia, Portugal y Valencia, para mejorar el balance final, pero el trazado malasio tenía preparado un duro golpe para el piloto del Red Bull KTM Ajo. No había arrancando el Gran Premio cuando Rueda tuvo un toque fortuito con el suizo Noah Dettwiler que mandó a ambos al hospital con graves lesiones. Ambos se vieron obligados a permanecer ingresados y empezar un largo proceso de recuperación, por lo que el Mundial 2025 se terminaba para ellos.
Más adelante, el Red Bull KTM Ajo confirmó el movimiento de Rueda al equipo de Moto 2 donde este 2025 compartirá box con el neerlandés Collin Veijer. El joven piloto de Los Palacios afrontará el reto del debut con una desventaja respecto a sus rivales al no haber tenido el mismo tiempo de preparación y es consciente de que "tocará tomarse las primeras carreras como aprendizaje y como base para empezar a construir". "Es muy importante para poder mejorar durante lo que queda de año, ya que esto es una carrera de fondo y necesito una buena base para mi estilo y mi manera de trabajar durante toda la temporada de rookie", explicó en una entrevista difundida por el equipo en la que añadió que también necesita "tiempo para adaptarme al tipo de conducción de la Moto2, que es muy distinta a lo que hasta ahora me he encontrado en Moto3".
Mucho trabajo por delante
Para el andaluz, "la pretemporada en Jerez me ha venido muy bien para poder encarar este principio de curso con algo más de solvencia y confianza, pero aún nos queda mucho por construir”, por lo que prefiere no marcarse objetivos. "Esta categoría es tan difícil y está siempre todo tan apretado, que a veces marcarse demasiados objetivos puede jugar en tu contra. Es complicado esperar mucho de Moto2, donde la igualdad es tremenda de principio a fin y, además, la experiencia es mucho más alta que en Moto3", remarcó.
"Creo que en lo que más tendré que trabajar es en cuestiones de pilotaje. El año pasado trabajé muy bien yendo solo y creo que eso va a ser lo primero que debemos tener en mente en esta categoría de Moto2, ya que tengo que aprender a tener ritmo sin depender de nadie más", avanzó el piloto del Red Bull KTM Ajo.
Respecto al cambio que afronta este curso, Rueda comentó que "me ha tocado concienciarme de que la adaptación llevará tiempo, pero es importante, así que no queda otra que conseguirla poco a poco. Sobre todo, teniendo en cuenta que este salto es el más grande de las tres categorías, tanto de potencia como de peso". "A día de hoy, hay muchísima experiencia entre los pilotos de esta categoría, así que habrá que ir poco a poco construyendo nuestro proyecto y dando pasos firmes para no desviarnos del objetivo”, argumentó.
"La experiencia de estos tres años en Moto3 me ha servido para entender muchas cosas de este mundo. Lograr el título de 2025, por muy buen año que tuviera, no fue nada fácil. Tuve que pasar por un proceso de aprendizaje, entender situaciones complicadas, gestionar mis emociones y ser consciente de que todo pasa por algo. Creo que tengo las herramientas para hacerlo bien, pero también soy consciente de que cada año es diferente y que cada paso que doy es más difícil que el anterior, así que sí, esta madurez será imprescindible para estar en Moto2”, explicó.
Dupla con Veijer
Respecto al que será su compañero este 2026, Collin Veijer, Rueda comentó que "lo bueno que tenemos Collin y yo es que los dos, más o menos, tenemos el mismo tipo de pilotaje, así que creo que eso me ayudará mucho y él sabrá guiarme bien para ir mejorando".
Un deseo que está dispuesto a cumplir el neerlandés. "Le quiero transmitir que tenga calma y que confíe en el proceso. Que no tenga en cuenta las opiniones del exterior y se centre en su gente, su equipo y su familia. En mi caso, yo cometí un error con esto y me importaba mucho lo que la gente decía y pensaba. Cuando empecé a tener menos en cuenta lo que me llegaba del exterior, las cosas fluyeron mucho más", explicó Veijer.