Estamos llegando a la fase decisiva de la temporada: un curso marcado por el nefasto nivel del arbitraje español, con árbitros que ya, de por sí, no ven casi nada y con un VAR fuera de control, lleno de incoherencias, errores de bulto e injerencias a contrapelo. También es una temporada más marcada por los Vinishows de turno, por la presión mediática de los grandes y por la evidente bajada de nivel del fútbol español, como evidencian, hasta la fecha, los resultados en Europa si los comparamos con la Premier.
Es una temporada más en la que el Valencia CF sigue su camino de disipación histórica, con un nuevo estadio en el horizonte y mil promesas incumplidas en nuestra cabeza. Es una temporada, también, en la que Corberán ha aceptado el reto de los galones y ahí, por si no lo vio venir, se equivocó, pues esa es la trampa que Meriton tiende a todo aquel que se cree (y le hacen creer) más de lo que es: la coartada sigue más vigente que nunca, y así siempre es más fácil seguir maquinando en la sombra, como hacen los Lim.
Pero decía que vienen fechas decisivas por otro motivo más: quedan trece partidos y estamos llegando a esa recta final en la que el gran Luis Aragonés decía que se decidían las cosas importantes (los últimos diez partidos). Si nos ajustamos a la regularidad del rendimiento mediocre del equipo de Corberán, en 25 partidos disputados ha sacado 26 puntos: esto es un poquito más de punto por partido, así que podemos deducir que sacará alrededor de 14 puntos, lo que nos llevaría a 40 puntos y eso nos pondría en una situación de infarto hasta la última jornada. Le podría salvar que el horizonte apunta a que será solo una plaza de descenso, la más caliente de todas; y también a que habrá, por lo menos, seis equipos en un estrecho margen de distancia. Eso nos daría oxígeno, sin duda.
Con todo ello, parece que la cosa estará difícil hasta el final pues deberíamos ganar, al menos, cuatro partidos y empatar uno: es decir, no perder, como mínimo, en cinco partidos y, sobre todo, ganar en cuatro de ellos. Vienen Osasuna, Alavés, Oviedo, Sevilla, Celta y Elche y tengo la sensación que esos cálculos cuadran más aquí que en la parte final de la temporada, donde lo más seguro es que te peguen varios repasos. Si de estos 18 puntos no somos capaces de sacar entre 12 y 14 puntos, todo será mucho más complicado, no tengo ni la menor duda: solo por lo que no puntúas tú, sino porque tus rivales directos sí lo hacen.
Además, deberán corregir los guarismos en defensa y en ataque: si no corrige los lamentables números en defensa es posible que acabemos la liga, tal y como vamos, con 67 goles en contra, lo que hace una media de 1,7 goles por partido. Si sumamos a esto que tú, hasta la fecha, has marcado de media un gol por partido (26 goles), quiere decir que lo normal es que pierdas, ya que recibes bastantes goles más que los que tú realizas en la portería contraria y eso es una realidad más que tangible.
Debe mejorar muchísimo este equipo para vivir un final de temporada medianamente tranquilo: y ojalá así ocurra y se acabe esta pesadilla corberodiana en clave meritoniana. Ojalá todo esto acabe: es más, ojalá me despierte algún día y llegue a la conclusión de que solo fue una pesadilla lo que vivimos como valencianistas, desde los últimos vestigios de Juan Soler hasta la tóxica entrada de Lim en escena.
Los números asustan, aunque el equipo es algo mejor ahora que hace unos meses y eso también nos ayuda a pensar que la genialidad incontrolada de Sadiq, el temple de Guido, la ausencia de Foulquier y el eclecticismo de Ramazani harán que la cosilla se enderece a última hora, porque aquí todo pasa a última hora, tal y como manda el libreto de estilo de Meriton. Pero cuando acabe esto habrá que pedir muchas cuentas a quienes se han escondido este año pero han pedido renovaciones al alza, a quienes se creen que tocan el piano de este esquipo en el centro del campo y no valen ni para felpudo en una puerta, para quienes piensan que le hacen un favor al club por venir aquí cuando no tienen nivel, para quienes viven muy bien en el hueco del banquillo y para quienes han decidido que Valencia era un buen lugar para estar un año de vacaciones…que haya tantos jugadores desconectados o fuera de cobertura tiene dos culpables: el club, porque aquí no hay exigencia alguna y el técnico, porque no controla este vestuario. Y de momento, seguimos hacia adelante mientras los números (¡esos terribles números que quedan por delante!) den oxígeno a este equipo o lo acaben ahogando.