El partido que quiso Luis Aragonés: su familia asturiana recuerda su figura antes del Oviedo-Atlético
Luis Aragonés es, posiblemente, el mayor símbolo atlético y, para muchos, el gran hacedor de la España que entre 2008 y 2012 conquistó el mundo con su fútbol. Es historia. Pero, además, también protagoniza el “Sabio de Hortaleza” un par de capítulos, primero como futbolista y luego como técnico, en la ya casi centenaria vida del Real Oviedo. Con motivo del Oviedo-Atlético del sábado, LA NUEVA ESPAÑA reúne en Gijón a parte de la familia asturiana de Luis Aragonés. Tres de sus cuatro sobrinos gijoneses (Nacho, Inma y Malaquías —solo ausente Gustavo—) recuerdan el carácter y personalidad de Luis, con ese paso por Oviedo, en una mezcla de recuerdos en los que el entrenador y la persona suelen fundirse.
El enlace principal con Asturias, el origen sanguíneo de Luis Aragonés, viene de Generosa, su madre, candasina ella. “Una asturiana de pro”, como la definen sus descendientes. Fue en el año 68 cuando los Molpeceres Aragonés recuperan el nexo con el Principado. Entonces, el matrimonio formado por Malaquías Molpeceres y Florencia Aragonés, hermana de Luis, se muda a Gijón. Al padre de familia, panadero, le surge la oportunidad de trabajar en Unipan. Junto a ellos, sus cuatro vástagos: Gustavo, Nacho, Inma y Malaquías. El pequeño tenía año y medio cuando se mudaron, así que, aunque nacidos en Madrid, ellos lo tienen claro: “Somos asturianos, claro”.
“Luego, por avatares del destino, mi padre perdió el trabajo y emprendió el negocio”, cuenta Malaquías, en referencia a Horno Gusmain, emblemática churrería del barrio gijonés de La Arena, que empezó a finales de los 70 y echó el cierre hace unos meses.
De todos es sabido el sentimiento de Luis por el Real Oviedo. No llegaba a la pasión que el Sabio sentía por el Atlético de Madrid, pero tenía un hueco reservado en su corazón para el club azul. Así que la pregunta es obligada: ¿de qué equipo son los Molpeceres Aragonés? Malaquías responde sin dudar: “¡Del Sporting!”. Y tras las risas, aclara: “Cuando nuestro tío vino a entrenar al Oviedo, todos le apoyábamos, claro. Queríamos que ganara el Oviedo. Bueno, en realidad somos del Sporting, pero no le deseamos el mal al rival. Ojalá ver otra vez a los dos en Primera, que es lo guapo”. Y hace una última apreciación: “También soy del Ceares, ¿eh?”.
Luis en Oviedo
Aragonés vivió dos etapas diferentes en la capital asturiana. La primera, muy joven. El Oviedo fue el equipo que le dio la oportunidad de debutar en Primera División. Fue en 1960, tenía 22 años, y llegó cedido por el Plus Ultra. Luis siempre valoró de forma muy positiva aquella experiencia.
La segunda es la que le marcó más. Aragonés fue el fichaje de Eugenio Prieto para dirigir la nave carbayona en la 1999/2000. Cuando Luis y su mujer, Pepita, llegaron a Asturias, su hermana y sus hijos ya habían echado raíces. También vivía en Asturias su madre, Generosa. “Siempre le ha tenido un gran cariño al Oviedo por las dos oportunidades que le dieron”, subraya Malaquías. “El tío estaba muy metido en su trabajo, era entrenador las 24 horas. Era su pasión. Y nosotros, dedicándonos a la hostelería, tampoco sacábamos mucho tiempo libre. Pero sí nos reunimos algunas veces, sobre todo para ir a Candás”, indica Inma. “Lo que pasa es que era una odisea estar con él tranquilo, porque se acercaba mucho conocido que no lo era… Y luego estaban los que pedían entradas”, añade. “Él estaba en el trabajo. Hablabas con él y veías muchas veces que tenía la cabeza en sus cosas, en el fútbol”, interviene Malaquías.
En las distancias cortas
Los que trataron de cerca con el entrenador coinciden en señalar que ese semblante serio, incluso hosco de primeras, se transformaba cuando entrabas en su círculo de confianza. Muchos coinciden en resaltar el aspecto más divertido de Luis. También en la familia.
“El tío imponía”, cuenta Inma, “pero lo que nunca vimos es la faceta antipática que a veces te hacía sacar un mundo de tanta presión como el fútbol”. Y continúa: “La primera impresión, con ese semblante tan serio… Puede echarte para atrás, pero luego era una persona supercercana”. “Tenía un puesto y conllevaba una responsabilidad, pero lo que se proyectaba no era lo mismo que luego veías de cerca”, indica Nacho.
Malaquías interviene: “Lo de la seriedad viene de familia. No malencarados, ¿eh? Pero sí serios, con cara de ‘póker’. Nuestra madre también lo era”. Y añade: “Yo no he estado de juerga con él, pero le veías en las bodas y celebraciones y era de los que mejor lo pasaban”.
El Real Oviedo–Atlético de Madrid del sábado, el reencuentro liguero en el Tartiere 25 años después, es una ocasión inmejorable para recordar a una de las grandes figuras de la historia del fútbol español. Lo fue como futbolista, pero sobre todo como entrenador: él fue quien inició el ciclo más exitoso de la selección española con aquella Eurocopa de 2008. Y sus sobrinos tienen claro el orgullo que sentiría Luis con este partido. Lo que no está tan claro es con quién iría él. “A ver… Siempre ha sido sobre todo del Atleti, pero es verdad que en la Liga el más necesitado es el Oviedo…”, razona Malaquías, que encuentra la salida más políticamente correcta: “Diría que apoya al que mejor juegue”.
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O’Higgins elimina al Bahia en los penales y avanza en la Libertadores
El O’Higgins de Chile se convirtió este miércoles en el cuarto clasificado a la tercera fase de la Conmebol Libertadores 2026 al vencer como visitante en penales 4-3 al Bahia, luego de desactivar una remontada del equipo brasileño que empezó a los 20 segundos del partido.
Cuando los aficionados en la Arena Fonte Nova, en Salvador (nordeste), todavía buscaban su butaca, el Bahia aprovechó su primer contacto con el balón para armar una ofensiva colectiva que firmó con un derechazo William Jose, luego de pescar un buscapiés de Ademir.
El cronómetro marcaba apenas 20 segundos.
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En adelante, el Tricolor de Acero se mostró empecinado en dejar claro que no iba a pisar el freno y se volcó a buscar el segundo gol para sellar la remontada.
DOMINIO
A diferencia de la ida en Rancagua, donde ganó 1-0, el equipo chileno dirigido por Lucas Bovaglio arrancó nervioso y pareció sentir el peso de los 36.000 torcedores que hervían en cada jugada.
La embestida local pronto hizo caer otro gol de Willian José (45+1), luego de un cobro de penal que el portero Ómar Carabalí le atajó, pero que el veterano de 34 años reclamó inmediatamente en el rebote.
En el segundo tiempo, el Capo de Provincia espabiló y en una jugada colectiva igualó el global 2-2 con un gol de Arnaldo Castillo, que dentro del área chica pescó un centro rasante.
El golpe desdibujó al equipo brasileño, que terminó el partido con el 70% de posesión de balón pero no pudo evitar los penales.
PENALES
En la tanda desde los doce pasos, tanto Ronaldo como Carabalí habían atajado un penal cada uno, pero la serie se decidió a favor de O’Higgins con el displicente cobro de Everton Ribeiro, el veterano capitán baiano, que descansó en las manos del portero ecuatoriano naturalizado chileno.
Se trata de una hazaña para el once de Rancagua, que nunca había jugado en suelo brasileño. Ahora sueña con volver a la fase de grupos en su quinta participación en la Conmebol Libertadores.
El club chileno espera en tercera ronda al vencedor de la serie entre Deportes Tolima y Deportivo Táchira, que el jueves definen su suerte en Ibagué con ventaja 1-0 para los colombianos.
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